SOLO POR TUS OJOS

Recogido en la sección "Detrás del Mostrador"

Llevaba años sin verla, la casualidad nos hizo coincidir de improviso. Fue un agradable encuentro. El tiempo había marcado su cara, entristecido las expresiones, apagado una sonrisa antaño tierna y maternal. Nos sumergimos en una rápida puesta al día general, sin pararnos demasiado  en ningún aspecto concreto de lo acontecido desde la última vez. En un momento dado un hombre, su marido, se acercó inquieto: ¿Quien?, ¿Quien? Ella le posó los dedos en la boca suavemente, con infinita ternura. No hubo más comunicación, en silencio retrocedió hasta situarse de nuevo a sus espaldas aparentemente ya tranquilo.

“Mario esta mal. No conoce a ninguno de los chicos y a mi solo a veces. Tiene momentos en que me pregunta una y mil veces por María. Cuando comienza a inquietarse, salgo de casa y hago como si llegara de la calle.  Entro gritando: Ya estoy aquí”. El sonríe y se tranquiliza.

La conversación siguió sobre anécdotas y sufrimientos fruto de la terrible enfermedad. Fue entonces cuando mirándome directamente a los ojos, con aquella infinita tristeza firmemente arraigada en su interior, dijo sin vacilar: ”No he hecho nada en mi vida, todo lo he dejado aparcado esperando su jubilación y a los dos meses, le diagnosticaron una demencia”. Sus palabras sonaron reveladoras de profundos sentimientos, de solitarias confidencias. Aún hoy, varios días después, resuenan en mi cabeza al igual que la breve despedida: “Ya solo nos queda esperar”.

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    rebe (viernes, 08 junio 2012 20:24)

    Mario el de la Libertad? me encanta mami :)