ME GUSTA - YA NO ME GUSTA

Recogido en la sección "Detrás del mostrador"

 

Qué movía a las personas a escribir diarios, a desahogarse y liberar sentimientos, pareceres, deseos y anhelos por escrito, de forma metódica y habitual. Condenados en su mayoría a no ser leídos o, en el mejor de los casos, a ser compartidos con alguien muy cercano.

De dónde viene la necesidad de ser nosotros mismos a través del papel, el miedo a no manifestarnos abiertamente, a no ser entendidos, a defraudar, a ser conocidos.

En la actualidad, el viejo diario ha dado paso a las redes sociales con diferentes variantes a gusto del consumidor. A través de blogs, facebook, twitter o tuenti, exponemos pareceres, opiniones, vivencias, sueños, experiencias, deseos y los compartimos con amigos, conocidos, amigos de nuestros amigos, afines que por algún azar o suceso fortuito pasan a engrosar nuestra lista y se desvelan como auténticas almas gemelas.

Al igual que internet supuso una profunda revolución como fuente de información inagotable, las redes sociales nos permiten saber cómo están, qué piensan o  hacen personas no habituales en nuestro círculo más cercano, que simplemente están lejos o son descubiertas por casualidad o curiosidad. Es un camino para encontrarnos facetas en ocasiones impensables, sorprendentes e inimaginables de seres deseosos de ser escuchados. Si sorpresas te da la vida, mención aparte merecen las deparadas por el ciberespacio.

La búsqueda de afinidades, apoyos, gustos compartidos, el encuentro con un amigo o confidente, se traducen en el botón de me gusta, en comentarios añadidos de forma personal.

En definitiva, la intimidad de los diarios al uso ha dado paso a publicaciones en toda regla donde bien a través de nuestras palabras o tomando ajenas prestadas buscamos a los demás, ansiamos su compañía o simplemente su conocimiento. Me gusta, ser yo misma.

 

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