HERMES: AUSTERIDAD Y LUJO

Recogido en la sección "¿Qué me pongo?"

Si Tomas Maier es responsable del resurgir de Bottega Veneta, Christophe Lemaire hace lo propio con la mítica firma Hermes. A ambos les une una personal visión del lujo, la elegancia y la moda.

Christophe, responsable desde la primavera 2010 de la línea prét – a – porter femenina de Hermes, se considera sólo un nuevo capítulo en la larga historia de una casa de 170 años de edad. “Espero poder aportar algo aunque eso no me corresponde a mi decirlo”.

En plena crisis, Hermes facturó cifras récord en 2010, 2400 millones de euros, un 25% más que el año anterior. La casa presenta un estilo artesanal, alejado de frenéticos ritmos de producción. Consideran el tiempo como garantía del buen hacer. Los artesanos reciben tres años de formación antes de entrar en los talleres y se debe esperar 18 meses para lograr un bolso Kelly. “No se puede producir calidad sin un margen de tiempo mínimo”. El tiempo es necesario para crear calidad, pensar, soñar o dar un paso atrás.

Para Lemaire, el lujo necesita sensibilidad: “La moda se ha transformado en una máquina industrial dura y agresiva, perdiendo toda su humanidad”. A su juicio, debe atender a mujeres reales, que se mueven, van a trabajar. Es el único diseñador que prescinde de modelos profesionales en sus desfiles. A pesar de tener a su alcance a las mejores, llena las pasarelas de mujeres. No le gusta el caminar forzado característico de los desfiles, quiere naturalidad. En este sentido, no considera la ropa como garantía de estilo, por encima de todo está “la actitud”. Para el, la elegancia consiste en mantenerse fiel a uno mismo, evitando la esclavitud de las tendencias. Arreglarse es una elección cultural, nada superficial. En la austeridad está el lujo, afirma.

 

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