BOTTEGA VENETA: CALIDAD FRENTE A LA CRISIS

Recogido con fotos en la sección "¿Qué me pongo?"

Tomas Maier es responsable del resurgir de Bottega Veneta, tradicional marca de accesorios de cuero creada en 1966, prácticamente condenada a desaparecer hasta su incorporación hace diez años. Desde entonces, las ventas han aumentado un 800%, manteniendo una permanente expansión sin renunciar a sus principios.

Este alemán, esquivo a los focos mediáticos, defiende la calidad de los materiales, el trabajo artesanal y el diseño atemporal en una época donde se ensalza el valor de lo efímero. La apuesta, descabellada en un primer momento, resulta perfectamente válida según ha demostrado a posteriori. Contrario a utilizar logos, tan al uso en otras emblemáticas firmas, basa la valoración de sus creaciones en los artículos mismos. Cuántas veces nos sorprende el precio o prestigio de algunos accesorios o prendas cuya calidad es ínfima e irreverentemente insultante, justificados únicamente por la presencia de un monograma, cotización al alza en un mercado caprichoso y manipulado. Es del dominio público el floreciente negocio de grandes marcas basado en mano de obra paupérrima y en materiales baratos fabricados en China, Bangladesh o India, por poner algunos de los ejemplos más llamativos que no lo únicos, marcados con porcentajes astronómicos para rentabilizar un mercado que dejó, hace tiempo, de estimar los productos en su justa medida.

Cuentan que el diseñador visitó en primer lugar a los artesanos de Bottega Veneta y posteriormente, los elegantes despachos de los altos ejecutivos de la firma. Defensor implacable del valor intrínseco de las piezas y la atemporalidad, más allá de modas y tendencias. Sus creaciones están dirigidas a  mujeres satisfechas consigo mismas, proponiéndolas un estilo de vida basado en tres pilares: calidad, discreción y elegancia.

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