dom
11
dic
2011
Su cariz negativo ha empañado siempre el significado de una palabra valiente, osada y, frente a lo que algunos piensan, positiva llegado el caso e incluso constructiva. Numerosos son los logros conseguidos a lo largo de la historia, pública y privada, cimentados en este morfema, alcanzados porque alguien lo pronunció y luchó por defenderlo. Se debería utilizar cuando fuera necesario, temerlo a la hora de pedir o preguntar revela cobardía o ausencia de valores como el afán de superación. La incapacidad de negar demuestra falta de carácter, creencias y determinación. Acompañado de una excusa nunca es una respuesta, más bien una evasión o tal vez, un torpe intento de no herir. En ocasiones, resulta más constructivo y educativo que un millón de síes.
Un si puede ocultar sometimiento, humillación, abnegación, miedo, resignación ….. Un no conlleva enfrentamiento ante lo no deseado, contrapunto a la claudicación implícita en un silencio o en una afirmación impuesta. En ciertos momentos supone compromiso, lealtad a unos principios, ideas o sentimientos, fidelidad, valorarse, acción que no necesariamente implica infravalorar a los demás. La capacidad de decirlo libremente lleva intrínseca independencia, respeto, dignidad, en definitiva un futuro mejor.
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